Sobre la una de la madrugada del pasado domingo 16 de diciembre, varios policías fuera de servicio, cenaban en un McDonald de Melilla, al final de su jornada laboral. Durante la cena, dos menores se acercaron a pedirles dinero -como al resto de personas que cenaban en el lugar- negándose los policías nacionales a facilitárselo, al tiempo que se les invitó a que abandonaran el local y no molestasen a los clientes.

A la salida del establecimiento, seis menores, entre ellos los dos que habían entrado al local, esperaban a los policías a los que increparon con insultos, llegando incluso a atacarles con botellas y piedras, resultando heridos dos policías que, a día de hoy, continúan de baja; y el resto con diferentes contusiones y lesiones de menor gravedad.

Tras el ataque, gracias a la llegada de vehículos policiales de servicio, se consiguió reducir y controlar a uno de los menores agresores, quien ofreció una fuerte resistencia, siendo trasladado para ser atendido de las lesiones, quedando a continuación a disposición del Fiscal.

Los relatos que se ha ofrecido de estos hechos a través de los medios de comunicación, el tratamiento mediático en general, así como las diferentes reacciones de responsables políticos a este respecto, en opinión de las organizaciones sindicales firmantes, resultan en sí mismos parciales, subjetivas, rozando el populismo en algunos casos. La presunción de inocencia de los policías, no ha sido contemplada en ningún momento, y se ha reducido lo sucedido y su actuación a las imágenes parciales, difundidas a través de un vídeo tomado por un transeúnte.

Según se ha publicado y anunciado desde la propia Delegación de Gobierno, se ha procedido a la apertura de varios expedientes disciplinarios sin que conste una información reservada previa (investigación) para determinar su pertinencia, dejando una vez más a los funcionarios de Policía Nacional, en una situación de indefensión y agravio.

Por esta razón, a través de la presente nota de prensa, ponemos en evidencia la dura realidad de los miembros de la Policía Nacional en la Ciudad Autónoma de Melilla, que en suma es un reflejo de la tensión a la que se enfrentan en el día a día los miembros de las FFCCSE, obligados a desempeñar un trabajo sobredimensionado, debido a un número de efectivos del todo insuficiente, sin medios ni recursos materiales que posibiliten garantizar la seguridad de los pasos fronterizos, ni de los ciudadanos melillenses.

Igualmente alertamos, una vez más sobre la gravedad y los riesgos de utilizar la imagen de los policías nacionales como chivo expiatorio, ante la falta de inversión y medidas concretas que sirvan para paliar las numerosas deficiencias y necesidades de la seguridad pública en esta Ciudad Autónoma.

Criminalizar esta actuación a través de versiones de los hechos totalmente sesgadas y nada objetivas, no solo agravaría los problemas sociales, sino que generaría una desafección y una fractura entre ciudadanos y miembros de las FFCCSE.

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