Un caso “verídico”. Homenaje al gran humorista sevillano Paco Gandía
¿Milagro o acusación falsa?
Por Cotoño
Esto era una vez, un matrimonio que tenía dos hijos gemelos, uno de ellos mudo, y la madre convenció al padre para que llevara al mudo a Lourdes y metiera a éste en el agua fría de la gruta a ver si se curaba. Hizo el viaje de noche, en un autobús, llegando a Lourdes al amanecer. Bajó del coche al niño mudo dormido en brazos, lo introdujo en el agua de la gruta, ante lo cual se despertó gritando: ¡qué fría está el agua! El padre llamó por teléfono a la madre diciéndole: ¡milagro, milagro, el niño ha hablado!, contestándole su esposa: ¡idiota, que te has llevado al que habla!.
Si alguien contara esta historia, sin poder acreditarlo de forma evidente, como lo está, lo menos que dirían sería: “estás como una regadera”.
Pero si lo que cuentas aparece literalmente en el periódico “El País”, del martes 25 de abril de 2000, edición Madrid/5, y la situación en que se encontraba el 14 de abril de dicho mes y año, y actualmente continúa, un comisario principal del CNP, que era la de jubilado por gran invalidez desde hace unos diez años, que no podía ni puede mantenerse en pie y apenas es capaz de pronunciar palabras, y está plenamente acreditado, entre otros sitios, en la División de Personal, si se le acusa de haber realizado llaves de las que se utilizan “para desarmar a los ladrones que llevan navajas”, y tirar al suelo a una concejal el citado 14.04.2000, no hay más remedio que preguntarse: 
¿Milagro o acusación falsa?
En el citado periódico, dicha concejal manifiesta: “El Comisario me hizo una llave de las que se hacen para desarmar a los ladrones que llevan navajas y me rompió el escafoides de la mano derecha. Me tiró al suelo….”.
Se plantea lo siguiente: ¿Cómo es posible que una persona, con una gran invalidez, que no se tiene en pie, pueda hacer “esas llaves y tirar a alguien al suelo?
Eso solo sería posible si hubiese ocurrido un milagro momentáneo, pues tanto el día 14-04-2000, como después, continuó con su gran invalidez.
Por lo cual, habrá que comunicarlo a la Santa Sede, Nunciatura y Conferencia Episcopal, por si efectivamente se produjo ese milagro momentáneo únicamente mientras “hacía una llave de las que se utilizan para desarmar a los ladrones que llevan navajas”.
Si la autoridad eclesiástica declara que no pudo existir ese milagro, entonces ¿cómo se puede llamar eso?. La respuesta la sabe hasta el tonto del pueblo: ACUSACIÓN FALSA.
Pero resulta que esa concejala, también le acusó de haber proferido frases injuriosas contra ella, cuando apenas puede articular palabra alguna.
Esto nos trae a la memoria a un matrimonio que tenía dos hijos gemelos, uno de ellos mudo, y la madre convenció al padre para que llevara al mudo a Lourdes, metiera a éste en el agua fría de la gruta a ver si se curaba. Hizo el viaje de noche en un autobús, llegando a Lourdes al amanecer. Bajó del coche al niño mudo dormido en brazos, lo introdujo en el agua de la gruta, ante lo cual se despertó gritando: ¡qué fría está el agua!; el padre llamó por teléfono a la madre diciéndole: ¡milagro, milagro, el niño ha hablado!, contestándole su esposa: ¡idiota, que te has llevado al que habla!
Alguien podría decir, ante la imposibilidad de que el citado comisario principal pudiera hacer nada de lo que esa “ejemplar concejal” le acusó: a ver si la inspectora, el día 14.04.2000, en lugar de ir con su marido el gran inválido, iba con otro.
Pero resulta que esa concejal, en el citado periódico, le menciona con su nombre y dos apellidos, por lo que a aquélla se le debería haber cerrado la boca con una “una llave”
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